Me gusta el café. La verdad, no sé cuando me empezó a gustar.

Creo que es una de esos productos que empiezas a probar porque todos los mayores que tú lo toman y piensas que si todos lo toman estará delicioso, lo pruebas y al principio te desagrada, es algo amargo…argg pero lo sigues tomando, porque además, forma parte de un acto social. Cada vez te va gustando más y entonces te das cuenta de que sí, de que realmente es estimulante y que te hace sentir bien y comienzas a saborearlo, a apreciar todos sus matices, su aroma…y acaba siendo un momento muy placentero. Al fin y al cabo el café, es una bebida que proporciona placer y pocas calorías.
Hemos oído multitud de veces que el café no es bueno por la cantidad de cafeína que contiene. La cantidad de cafeína (efecto estimulante) que se puede encontrar en un café también es variable y depende del origen del grano (ya sea café arábica o robusta, este último de peor calidad) y de su preparación. El café arábica, ronda niveles de cafeína del 1% al 1,5% e incluso inferiores, lo cual supone una diferencia sustancial con el café robusta, con niveles del 3%. Se recomienda un consumo moderado de la cafeína no superior a 300-400 mg/día. Un café corto en general aporta de 17 a 60 mg de cafeína. El consumo responsable del café dependerá de nosotros mismos.

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Pero… ¿Sabías que la diferencia entre que un café sea más perjudicial o menos para la salud depende también de si es un café natural o torrefacto?
A veces, oyes conversaciones tales como: “…voy a tomar el café por las mañanas a tal sitio porque es el más barato de la zona…”, “…que caro es el café en cual sitio…”. No saben apreciar un buen café. Naturalmente el café natural, valga la redundancia, tiene un valor más alto. Me gustaría oír más expresiones como “…te voy a llevar a este sitio que tienen un café natural espléndido…” Al que realmente le gusta el café, sabe apreciar un buen café, y sin duda, se decantará por uno natural, además de por los beneficios que conlleva para nuestra salud por su sabor y su aroma.
El perjuicio de un café torrefacto barato entre otras cosas son las Kilocalorías que aporta. Pasamos de un mínimo de 5 kilocalorías por ración de un café solo natural hasta las 15 como máximo del torrefacto y siempre sin considerar el azúcar extra que le añadimos al tomarlo. La diferencia entre las calorías que lleva un café con leche con azúcar es la siguiente, si es natural nos aportaría 105 kcal y si es torrefacto 115 kcal.
El café torrefacto es una variedad de café que se obtiene tras someter al grano a un proceso especial de tostadura. Dicha tostadura se realiza añadiendo azúcar, un 15% como máximo, durante el proceso. Al alcanzar temperaturas cercanas a los 200 °C el azúcar se carameliza y se adhiere al café. Las diferencias con un café natural están en la calidad del grano seleccionado, los grados con los que tostamos el café y la incorporación del azúcar al tueste.06052016-IMG_1508
El torrefacto no es bueno para personas con diabetes, por otro lado, el grado de tueste torrefacto hace que el producto final sea más parecido a un carbón vegetal que a un producto que infusionar.
¿Se consigue algo con el torrefacto? Un color mucho más oscuro en la bebida, una sensación más amarga en el gusto y ciertos sabores duros. Por lo demás, realmente no es un producto recomendable.
Hay que añadir que el café torrefacto también se considera más perjudicial para la salud al ser más difícil de tolerar por el sistema digestivo
El azúcar carbonizado enmascara muchas de las cualidades del café, arrasando particularmente sus aromas, pudiendo aportar únicamente cierta uniformidad justificable cuando se utilizan cafés de muy mala calidad. Es una forma de ofrecer un café barato con peores granos como podrían ser los del café de la variedad robusta. Si se somete al grano a una alta temperatura o se amplía el tiempo de tostado, en vez de un tueste más ligero y de menor duración como el de la variedad arábica, da lugar a un café fuerte, de color oscuro y más amargo, lo que enmascarará sus posibles defectos. El robusta es normalmente tratado en seco, no lavado, que comporta la posible presencia de tierra en las hendiduras y otros defectos.
En Il Panettone desde siempre hemos apostado por un café 100% natural arábica de gran calidad. Nuestro café natural proviene de las mejores plantaciones de Brasil, Centroamérica, África e Indonesia, recolectadas a mano y tostadas muy despacio, cinco arábicas en las que no pasa desapercibido su aroma, su cuerpo, su dulzor y fina acidez.
Porque tomar café en nuestro establecimiento queremos que sea una agradable experiencia.

 

 

 

 

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